¿Tiene derecho un minusvalido intelectual a cuidar de su propia hija, cuando ella misma reclama a su propio padre para ello?
El debate está planteado desde esta magnífica película entrañable que sin duda hace reflexionar. Caracterizada por Sean Penn en un gran papel e interpretada magníficamente, el dilema se plantea cuando a la edad de siete años, su hija comienza a superarle intelectualmente. ¿Es suficiente el apego mutuo que siente el uno por el otro? ¿Los valores que el padre inculca a su hija? ¿Las emociones que se transmiten mutuamente? La justicia americana finalmente da la razón a este padre que luchando contra el desánimo y avatares que se le plantean en el proceso, gana el juicio, brillantemente defendido por su abogada Michel Pfeiffer, quien a pesar de tener una carrera brillante, carece de lo que su cliente posee en la relacion paterno-filial. ¡Disfrutadla!

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