Tiendas, consumo, ajetreo, atascos,
codicia, éxito, el más fuerte es el que triunfa, en Ifolou no hay ganadores ni
perdedores, simplemente hay personas que abren sus puertas al forastero, al que
tiene. ¿Pero que tiene? ¿valores? …
frente a aquello la cercanía, la sencillez, la humanidad, la
perseverancia en levantarse un día al amanecer, ir unas horas a la escuela si
les dejan y la fortaleza física y mental de cargar con haces de leña, de agua,
de alfalfa, esas son sus cargas, ¿Cuáles son las nuestras? La interiorización
de que quien tiene un trabajo, una casa, un coche, los hijos más guapos, más
inteligentes… época de comuniones y bautizos derroche de quien gasta más, más
vale ¡ Qué lucha interna! La lucha de las mujeres de Ifoulou es dar de comer a
sus hij@s. La fortaleza está en sus manos y en sus rostros, nuestra debilidad
en el alma. Nos medimos por las pertenencias y apariencias. Zapatos rotos, sucios,
sin zapatos…
Los exámenes de camino y nervios
por sacar las mejores notas, para poder acceder a un puesto de trabajo, a la
universidad… las niñas de Ifolou nervios por su primer día de escuela y por
aprender.
Es la vida misma, es otra
realidad. Nos hemos transportado a otro mundo durante unos días, todos somos
personas que viven en el planeta Tierra, y de tierra están hechas las casas de
adobe, los recursos escasos, aquí en exceso. Ellas lo saben, y aun así tienen
una sonrisa cuando reciben al nuevo, a veces les cuesta reir pero la empatía
cuando dos almas sinceras se juntan da sus frutos.
Nosotros nos fuimos, ellas se
quedaron, solo hemos aportado herramientas y recursos para disfrutar de los
pequeños ratos que se conceden para ser más libres, ellas sin embargo nos han
aportado mucho, todo. Nosotros venimos, algun@s quieren volver, la primera
experiencia es la que marca y nos hemos traído recuerdos, fotos, otro punto de
vista frente a la vida, con el lenguaje universal de miradas y caricias,
canciones y juegos cerramos un capítulo en nuestras vidas en el que el buen
karma estaba presente.
Kinkong se ha vuelto a escapar,
la crema de cocodrilo se vuelve a impregnar y la corona del rey sigue sin
aparecer, emblemas del viaje y en mi memoria: Ifoulou.







